Un gratinado dorado y fundente que combina la dulzura de la calabaza con el sabor terroso de los champiñones. Un plato vegetariano generoso para las noches de otoño.
Ingredientes
Preparación
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1
Precaliente el horno a 200°C.
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2
Pele la calabaza, retire las semillas y corte la pulpa en rodajas finas de 5 mm.
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3
Limpie y corte los champiñones en láminas. Pele y corte la cebolla.
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4
En una sartén, caliente el aceite de oliva. Sofría la cebolla 2 minutos, luego añada los champiñones. Cocine 5-7 minutos hasta que suelten el agua. Sale y pimienta.
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5
Engrase un molde para gratinar con mantequilla. Disponga una capa de calabaza, luego una de champiñones. Repita hasta agotar los ingredientes.
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6
En un bol, mezcle la nata con las hojas de tomillo, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Vierta sobre el gratinado.
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7
Espolvoree el queso gruyère rallado por encima.
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8
Hornee 30 minutos hasta que el gratinado esté dorado y la calabaza tierna.
Información adicional
Este gratinado reúne dos estrellas del otoño: la calabaza y los champiñones. La calabaza aporta su dulzura natural y textura fundente, mientras que los champiñones añaden una profundidad umami irresistible. Todo se gratina con una mezcla de gruyère y nata que forma una corteza dorada perfecta.
Es el plato familiar por excelencia cuando bajan las temperaturas. Acompáñelo con una simple ensalada verde para una comida completa y equilibrada.
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