La sopa de cebolla gratinada, un gran clásico francés: cebollas caramelizadas en un caldo sabroso, coronadas con pan tostado y queso gruyère fundido.
Ingredientes
Preparación
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1
Pele las cebollas y córtelas en rodajas finas.
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2
En una cacerola grande, derrita la mantequilla con el aceite a fuego medio. Añada las cebollas y una pizca de sal. Remueva para cubrir.
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3
Baje el fuego y deje caramelizar 30 minutos, removiendo cada 5 minutos. Las cebollas deben quedar doradas y fundentes.
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4
Añada la harina, mezcle 1 minuto. Vierta el vino blanco y deje reducir 2 minutos.
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5
Añada el caldo de ternera, el tomillo y la hoja de laurel. Lleve a ebullición y deje cocer 15 minutos. Sale y pimienta.
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6
Precaliente el gratinador del horno. Reparta la sopa en 4 boles aptos para horno.
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7
Coloque 2 rebanadas de pan tostado sobre cada bol y cubra generosamente con gruyère rallado.
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8
Gratine 3-5 minutos hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Sirva inmediatamente.
Información adicional
La sopa de cebolla gratinada es uno de los platos más emblemáticos de la cocina francesa. Nacida en Les Halles de París, era el reconfortante de los trabajadores nocturnos y los trasnochadores. Hoy sigue siendo un imprescindible de las noches de otoño e invierno.
El secreto está en la caramelización lenta de las cebollas: cuente al menos 30 minutos a fuego lento para obtener cebollas fundentes, dulces y doradas. No apresure este paso, es el que da toda la profundidad al plato. El gratinado final, con el pan que absorbe el caldo y el queso que se funde, es un momento de pura gula.
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